Cuando un reasegurador recibe un riesgo, lo primero que evalúa no es el riesgo:
es la calidad de quien lo presenta. Un expediente ordenado transmite que la cedente conoce su
cartera.

Eso tiene un valor económico medible. La incertidumbre se paga: donde falta información, el
reasegurador cubre el hueco con tasa o con exclusiones.

Preparar una presentación de riesgo es un trabajo técnico, no comercial. Valores por ubicación,
siniestralidad limpia, medidas de prevención documentadas, explicación honesta de lo que
cambió.

El marco completo de este enfoque está desarrollado en el sitio de Julián Eduardo Suza Flórez, y la divulgación
del mercado regional, en Julián Eduardo Suza.

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